¿Cómo se empieza desde cero?

“El mundo tira ocho millones de toneladas de plástico al mar cada año”

de esto nos alertaba El País en febrero de 2015. Esta cifra, lejos de ir a menos, no para de crecer a diario, contribuyendo a la contaminación de los océanos y por lo tanto afectando de manera directa e indirecta a todas las especies (¡humanos incluidos!).

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Esta es la impactante realidad con la que nos hemos topado. La imagen, lejos de ser un fenómeno aislado, se ve con alarmante frecuencia. Nosotras decidimos dejar de ser espectadoras y cambiar aquello que está a nuestro alcance. Por eso,  en esta entrada queremos demostrarte que es muy fácil reducir el uso del plástico sin hacer ningún esfuerzo. Usando nuestra experiencia como ejemplo, nos gustaría enseñarte cuales son los pasos más básicos para empezar.

1. Una bolsa de tela puede ser tu mejor aliada

¿Te has parado a pensar cuantas bolsas de plástico utilizas cada vez que vas al supermercado? Plátanos, pimientos, arroz o caramelos. Para comprar una simple cebolla utilizamos una bolsa de plástico que acaba en la basura el mismo día. ¿De verdad nos hace falta?

Llevando siempre contigo una bolsa de tela puedes ahorrar un montón de plástico. Son mucho más resistentes y, para qué negarlo, más bonitas. Además, no es necesario gastar dinero, reutiliza una camisa que ya no uses o cualquier tela vieja (¡nosotras tenemos una hecha con un paraguas roto!). Esta bolsa es muy útil no solo para el supermercado, sino para cualquier compra, ya sea una prenda, un regalo o un libro.

2. Be water my friend

Las botellas de plástico son una invasión. Además de la inmensa cantidad de basura generada, que por ejemplo se traduce en 1500 botellas de plástico por segundo consumidas en EEUU, también tiene ejemplos negativos en la salud. Contrastando con la creencia popular de que el agua comprada es más sana, y como nos dicen Ecologistas en Acción: “un análisis del agua embotellada realizado por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada  y publicado en Environment International encuentra contaminantes hormonales en TODAS las botellas analizadas”.

La solución es tan sencilla como la anterior. Una botella de un material resistente nos durará mucho tiempo, siendo una opción no solo más saludable, sino también más económica. Somos conscientes de que no todas las ciudades tienen agua de buena calidad, así que os proponemos la utilización de jarras con filtro como solución. Esta además os permitirá no tener que comprar agua embotellada para el consumo diario.

3. El pañuelo multiusos

Todos hemos visto a nuestros padres o abuelos utilizar un pañuelo de tela en lugar de los de los famosos Kleenex. Aunque al principio pueda no parecernos lo más agradable del mundo, lo cierto es que tener uno a mano te puede sacar de muchos apuros.

El primer uso es el más obvio, de pañuelo de toda la vida, tu fiel compañero durante los catarros y alergias. Además, es una servilleta cuando estás fuera  o una buena forma de empaquetar comida, traída de casa o comprada en el momento. Es también una manera de animarse a rechazar todos las bolsas que nos ofrecen en las tiendas a lo largo del día. Eso sí, ¡no confundas el pañuelo del catarro con el de la merienda!

Aunque no lo creas, con estos tres pasos estás causando un impacto muy positivo. En primer lugar, estás reduciendo considerablemente tu consumo de plástico y, por otro lado, puede que animando a los que te ven a consumir de una forma más sostenible.

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